En el nuevo marco geopolítico y económico, tanto el sector privado como las Instituciones Financieras Internacionales concentran todos sus esfuerzos en fortalecer los lazos con estos mercados,
implementando medidas para reducir las barreras arancelarias, apostando por nuevas rutas de transporte (Middle Corridor) y/o invirtiendo en la implantación comercial o productiva en
países como Azerbaiyán, Georgia, Kazajistán o Uzbekistán.
Estas repúblicas, anteriormente en un segundo plano, están protagonizando en el presente un papel crucial en este equilibrio comercial entre Europa y Asia, y están destinadas a protagonizar el desarrollo regional en la próxima década, con crecimientos en 2022 superiores al 5% de media y con cifras muy llamativas como el 10% de crecimiento de Georgia o el 5,7% de Uzbekistán.

