Ghana, segunda economía de la región tras Nigeria, es un referente para el continente africano. Desde 1984 su economía ha crecido anualmente en tasas positivas (media superior al 5%), especialmente en el periodo 2007-2013 (8,3%), lo que favoreció el que en 2010 el país traspasara el umbral de la renta media-baja. No obstante, la crisis global derivada del COVID-19 ha revertido esta tendencia y la economía ghanesa sufre un período de inestabilidad macroeconómica que se espera solventar con el apoyo del FMI, con el que el país alcanzó un acuerdo en diciembre de 2022.
Ghana cuenta con una clase media formada, sus instituciones son estables y el índice de percepción de corrupción es menor que en otros países de la zona. Su estructura económica está relativamente diversificada, los recursos naturales son abundantes, el clima de negocios es positivo y presenta ventajas competitivas como la variable precio, menor coste de transporte de mercancías o la puesta en marcha del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (EPA), que proporciona acceso libre de cuotas y aranceles a las exportaciones ghanesas, mientras el país se ha comprometido a eliminar gradualmente hasta 2029 sus aranceles al 78% de sus importaciones de mercancías europeas.


