Hungría cuenta con un sector agrario consolidado y estratégico, que aporta cerca del 4% al PIB nacional y gestiona más de 5 millones de hectáreas de superficie agrícola. El mercado destaca por una estructura profesionalizada, con predominio de explotaciones medianas y grandes que generan una demanda constante de insumos y tecnologías de alto rendimiento.
En agricultura intensiva, el país se ha posicionado como referente en Centroeuropa, especialmente en el desarrollo de cultivos en invernadero. Actualmente, el sector atraviesa un proceso de modernización tecnológica que impulsa la demanda de soluciones avanzadas en control climático, fertirrigación automatizada, cultivo hidropónico, eficiencia hídrica y gestión energética. Además, el país es uno de los principales exportadores mundiales de semillas, una actividad que requiere insumos de precisión, bioestimulantes y tecnologías para la protección de cultivos.
Para las empresas andaluzas, este mercado ofrece oportunidades para transferir el conocimiento desarrollado en agricultura mediterránea y aportar soluciones orientadas a mejorar la productividad, la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático mediante tecnologías de sombreo y gestión eficiente del agua.


