Chile se consolida como una de las economías más estables de la región, con un crecimiento del PIB en torno al 2,5% y una inflación controlada cerca del 3%. Con un PIB per cápita superior a los 16.000 USD y una clase media mayoritariamente urbana, el mercado chileno destaca por su sofisticación. Los hogares priorizan el gasto en alimentos, mostrando una clara tendencia hacia productos saludables, sostenibles y de alto valor añadido, donde el origen y la trazabilidad son factores determinantes en la compra.
El sector agroalimentario es un pilar estratégico que representa el 5% del PIB nacional y genera miles de empleos. En 2025, las exportaciones chilenas alcanzaron cifras récord, impulsadas por frutos secos, frutas congeladas y jugos, aprovechando su red de 34 acuerdos comerciales. El Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, recientemente modernizado, refuerza esta apertura y facilita el intercambio bilateral mediante aranceles preferenciales, consolidando al país como un socio comercial clave.
Para las empresas andaluzas, Chile ofrece oportunidades estratégicas en segmentos premium y gourmet, como el aceite de oliva virgen extra ecológico, conservas y snacks saludables. Aunque las importaciones desde Andalucía mostraron una corrección técnica en 2025 tras un año excepcional, el mercado mantiene su atractivo. Además del sector alimentario, existe un alto potencial en soluciones tecnológicas para la agroindustria, especialmente en automatización, embalaje y cadena de frío, alineadas con la modernización del sector local.


