India, la cuarta economía mundial, con más de 1.470 millones de habitantes y una clase media en plena expansión, se consolida como uno de los mercados industriales con mayor proyección global. Su sector industrial atraviesa un periodo de crecimiento sin precedentes, impulsado por una decidida política gubernamental y por un flujo creciente de inversión, que lo ha convertido en el principal receptor de capital privado del país.
Sectores como la automoción, la electrónica, los equipos de transporte, la industria farmacéutica y los metales lideran esta transformación, respaldada por iniciativas estratégicas como Make in India, el programa PLI o la National Manufacturing Mission. El resultado es un mercado con una demanda creciente de bienes de equipo, maquinaria, componentes y tecnología, que sitúa a India en el radar de cualquier industria exportadora competitiva.
En este contexto, Andalucía afronta el reto desde una posición de fortaleza. La comunidad cerró 2025 con 40.433 millones de euros en exportaciones, uno de los mejores resultados de su historia, y un superávit comercial de 572 millones de euros, el único saldo positivo entre las tres grandes regiones exportadoras de España.
A este potencial se suma un factor decisivo: el Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea e India, firmado el 27 de enero de 2026 en Nueva Delhi y calificado como «la madre de todos los acuerdos comerciales». El acuerdo supondrá la eliminación de 4.000 millones de euros en aranceles para las 6.000 empresas europeas que operan en India y contempla reducciones sin precedentes: del 110% al 10% en automóviles, con un contingente de 250.000 vehículos anuales; la eliminación casi total de aranceles de hasta el 44% sobre la maquinaria; reducciones del 22% sobre productos químicos y del 11% sobre productos farmacéuticos; e incluso arancel cero para los productos aeronáuticos y aeroespaciales.
Esta apertura comercial sin precedentes prevé duplicar las exportaciones europeas a India hasta 2032 y cubrirá el 96,6% de las exportaciones de mercancías de la UE. Para las empresas industriales andaluzas, representa una oportunidad estratégica y una ventaja competitiva decisiva para acceder al mercado más poblado del mundo.


