Costa de Marfil es una de las economías más fuertes de la región. De acuerdo con el FMI, el crecimiento anual estimado para el periodo 2021-2025 es del 6,5% gracias, entre otros motivos, a su producción de oro, diamantes, hierro o bauxita; la importancia del puerto de Abiyán, uno de los más modernos y de mayor tamaño del continente, una red de carreteras de las más densas de África Subsahariana, o los esfuerzos del país para convertirse en centro regional de electricidad, que ya exporta a sus vecinos (con un 42% procedente de renovables para 2035).
La situación macroeconómica estable y la escasa dependencia de los hidrocarburos (aunque las reservas de petróleo del país se estiman en 2.000 millones de barriles, la refinería de Abiyán, única del país, tiene una capacidad de 3,8 millones de toneladas de crudo al año, suficiente para cubrir las necesidades domésticas y exportar) contribuyen a hacer de Costa de Marfil es la punta de lanza del crecimiento económico de la región, cuarto cliente y el quinto proveedor de España dentro de África Subsahariana.
Diferentes planes de desarrollo nacionales potencian sectores como la construcción de infraestructuras, minería, bienes de consumo y productos químicos y electrónicos (actuando como productor y centro logístico para la región), turismo, agricultura o servicios sociales. Los sectores energéticos, transporte, telecomunicaciones, agua y saneamiento reciben, a su vez, el interés de inversores y organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo o Unión Europea.


