La República de Irlanda es un mercado altamente dependiente de las importaciones de productos hortofrutícolas, dada la insuficiencia de su oferta interna para satisfacer las necesidades de la demanda interna existente, circunstancia que lo convierte en un mercado dotado de gran atractivo, al que se añaden otras ventajas como su alto nivel de seguridad y su pertenencia a la UE (reviste de gran agilidad a las transacciones).
Concretamente, en 2023 el valor total del mercado de frutas y hortalizas frescas en Irlanda se cifró en unos 2.000 millones de euros y un 83% de ese montante correspondía a producto fresco procedente de los mercados de importación. Tradicionalmente, una parte muy importante procedía del Reino Unido como parte de un comercio triangular, si bien el Brexit ha animado a mayoristas e importadores locales a explorar vías directas de suministro con origen en el Mercado Único, eludiendo la intermediación británica.
Así, en el citado año el 61% de las importaciones irlandesas de producto fresco procedieron de países de la UE, lo que pone de relieve la importancia de ésta como fuente de abastecimiento. Esta situación de fuerte dependencia respecto a las importaciones también es cierta para el producto ecológico, de manera que un 70% de la oferta total disponible es producto importado.


