Malasia es el referente mundial indiscutible en economía islámica. Por duodécimo año consecutivo, en 2025 encabezó la clasificación general del Global Islamic Economy Indicator (GIEI). Este liderazgo sostenido refleja décadas de apuesta institucional por la construcción de un ecosistema halal maduro, basado en marcos regulatorios sólidos, una infraestructura de certificación reconocida internacionalmente y una estrategia exportadora bien articulada. Todo ello ha convertido al país en el principal referente global del sector.
Además, su capital, Kuala Lumpur, se ha consolidado como sede de la mayor feria halal del mundo, MIHAS (Malaysia International Halal Showcase), que en su última edición reunió a más de 2.400 expositores y 50.000 visitantes. El evento constituye el principal punto de encuentro global entre fabricantes, compradores, distribuidores e inversores del ecosistema halal y coincidirá en fechas con la misión.
El conjunto del mercado halal está proyectado para alcanzar los 113.200 millones de USD en 2030, contribuyendo en torno al 11 % del PIB. Uno de los elementos diferenciales de Malasia es la fortaleza de su sistema de certificación. A través de JAKIM, el país fue pionero en el establecimiento de un sistema nacional de certificación halal y cuenta con una red de más de 80 organismos de certificación extranjeros pertenecientes a más de 45 países. Esta estructura le otorga una posición única como hub de producción y validación halal para empresas de todo el mundo.
Desde el punto de vista del comercio exterior, Malasia es el quinto mayor importador mundial de productos halal, con importaciones por valor de 30.600 millones de USD en 2025. Esta cifra refleja la existencia de una demanda interna sofisticada y un poder adquisitivo superior a la media regional.
Para las empresas andaluzas, Malasia ofrece un punto de entrada especialmente favorable al mercado halal del Sudeste Asiático. Su entorno regulatorio estable, su desarrollada infraestructura logística y la red de acuerdos de reconocimiento mutuo de JAKIM con organismos de más de 45 países reducen significativamente las barreras de acceso para las empresas que ya cuentan con una certificación halal reconocida. Sectores como el agroalimentario de calidad, la cosmética natural, la industria farmacéutica y la tecnología aplicada a la cadena de valor halal presentan oportunidades concretas en un mercado más accesible y predecible que otros de la región.


