Chile se consolida en 2026 como uno de los mercados energéticos más dinámicos de América Latina gracias a su estabilidad económica e institucional, su apuesta por la transición energética y su liderazgo en energías renovables. Con más del 60 % de la capacidad eléctrica instalada procedente de fuentes renovables, especialmente solar y eólica, el país ofrece un entorno muy favorable para el desarrollo de proyectos de energía solar, almacenamiento energético e hidrógeno verde. Sus ventajas naturales, como la radiación del Desierto de Atacama y el potencial eólico del sur, refuerzan su posición como destino estratégico para la inversión energética.
En este contexto, Andalucía se ha consolidado como un socio tecnológico de referencia, aportando equipos, ingeniería y soluciones avanzadas para proyectos de energía solar, automatización, transmisión eléctrica, almacenamiento y operación y mantenimiento. Esta colaboración se refleja en el fuerte crecimiento de las exportaciones andaluzas de material eléctrico a Chile, que pasaron de 2,7 millones de euros en 2022 a 31,9 millones en 2025, generando un amplio superávit comercial. De cara al futuro, la descarbonización del sistema eléctrico chileno seguirá impulsando oportunidades para las empresas andaluzas en ámbitos como las redes inteligentes, la eficiencia energética, la electromovilidad y la digitalización industrial.


